La exposición a contenido violento como la tortura animal o el sufrimiento en niños puede producir alteraciones en los sistemas de empatía, generando comportamientos violentos e influyendo en cómo los niños perciben el dolor ajeno, normalizando conductas violentas.
Existe una gran cantidad de contenido violento en redes sociales, entre las cuales se puede acceder a corridas de toros, que incluyen imágenes de maltrato animal y sufrimiento. En España, sigue habiendo oposición a acatar las normativas europeas con respecto al bienestar animal, permitiendo el acceso de menores a las plazas de toros. Esto puede afectar negativamente al desarrollo psicológico de los niños desde diversas perspectivas.