La implementación de una experiencia interactiva basada en un laberinto de criptogramas generará en los jóvenes una percepción directa de su propia vulnerabilidad digital. Al experimentar la dificultad de proteger sus datos en un entorno físico-digital, desarrollaran una conciencia crítica que los motivará a gestionar con mayor rigor sus permisos de privacidad.
El Ciber Laberinto demuestra que, en el entorno digital, el azar no es una estrategia de seguridad. Al enfrentarse a pasillos bloqueados que solo se abren mediante la resolución de criptogramas, el jugador comprende que la integridad de su dispositivo no depende de la suerte, sino de su capacidad para gestionar activamente sus propias barreras de acceso. En este sentido, la creación de códigos fuertes y una postura de desconfianza crítica ante lo desconocido son las únicas garantías para asegurar nuestra privacidadn va a ser vulnerada.