Esperamos que controlando la cantidad de agua que recibe cada zona podrémos evitar el mal uso del agua cuando no habría sido necesarío regar, sea por la posibilidad de usar el agua de la lluvia, o la menor necesidad de irrigación de un cultivo en contra a otro.
Aunque el sistema de huerto automático aún no está completamente terminado, las pruebas y simulaciones realizadas muestran que el uso de datos meteorológicos, como la probabilidad de lluvia y la temperatura, junto con información diaria del entorno, puede ayudar a decidir cuándo regar las plantas de forma más eficiente. Esto permitiría reducir el número de riegos innecesarios en comparación con un sistema tradicional que riega todos los días, logrando un ahorro significativo de agua y optimizando el cuidado de las plantas. Además, el proyecto demuestra el potencial de la tecnología y la automatización para mejorar la gestión de recursos en la agricultura.