Se plantea que la implementación de estímulos físicos externos (señales lumínicas y sonoras) vinculados a la evaluación de riesgos digitales aumenta significativamente la percepción de peligro del usuario en comparación con las alertas puramente digitales.
Los resultados del proyecto demostraron el correcto funcionamiento del sistema híbrido, logrando una conexión eficaz entre la aplicación digital y el semáforo físico, que responde en tiempo real al nivel de riesgo detectado mediante señales luminosas y sonoras. Las pruebas confirmaron que el dispositivo identifica contraseñas vulnerables y activa alertas adecuadas según el peligro evaluado. Las conclusiones indican que la representación física de las amenazas digitales aumenta la atención y la concienciación del usuario frente a los avisos tradicionales en pantalla. Además, el prototipo se presenta como una solución económica, escalable y aplicable en entornos educativos y profesionales para mejorar los hábitos de ciberseguridad.